¿Es coincidencia que Navia se haya dado cuenta de que Piñera tiene mejores ideas y más liderazgo de Frei justo después de los resultados de la primera vuelta electoral? ¿Es compatible que la aprobación del gobierno de Bachelet sea la más alta de la historia chilena y que al mismo tiempo la concertación esté a punto de irse para la casa? En síntesis ¿por qué aunque el barco se esté hundiendo, y las ratas estén arrancando, la capitana sigue a flote?
Partamos por Navia. No es cuestionable que una persona cambie de ideas y decida cambiarse de bando. Uno no se las sabe todas y tiene derecho a enmendar el rumbo cuando considera que se ha equivocado. Lo central es que cuando uno cambia de ideas es porque esas ideas ya no lo representan a uno. Este ha sido el discurso oficial de Navia. Sin embargo, resulta altamente sospechoso que se haya dado cuenta del gran liderazgo y las grandes ideas de Piñera días después de conocerse los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Los tres temas que frenaban a Navia para darle su apoyo a Piñera (pinochetistas en su gobierno, elitismo, y conflicto de intereses) son temas borrosos y difícilmente demostrables en la práctica, pero lo más curioso es que Navia se decidió a apoyarlo luego de que Piñera simplemente le “garantizara” que “no debía temer a ninguno de estos temas”. Eso fue suficiente para que el cientísta político de la New York University le respondiera haciéndole saber su apoyo público.
Navia es un analista político, por lo que sabe leer muy bien los escenarios actuales y futuros. Por lo mismo, también debe saber analizar su propia posición dentro del escenario político y en su apoyo público a Piñera ha visto un modo de escalar en la pirámide de influencias y recursos que todo gobierno tiene. Es una decisión inteligente, desde cierto punto de vista, pero por otro lado refleja falta de convicciones. Otra demostración de ello es su apoyo también público a MEO, cuyo principal eje del programa político era la reforma tributaria. Piñera, en cambio, descarta esta posibilidad. ¿Cómo apoyar a dos candidatos con ideas tan distintas en temas tan relevantes? Temas como este demuestran que el apoyo (público) de Navia es un tema de conveniencia más que de convicciones.
Bachelet, por otra parte, ha sido una intocable hasta el momento. Casi sin excepciones (esta columna sería una) lo único que se ha escuchado es un coro de encantamientos sobre sus grandes capacidades como gobernante. Permítanme terminar con esa tontera. Me jacto de ser uno de los primeros detractores de Lagos mientras fue presidente. Nunca toleré su estilo mediático-autoritario. Nunca le perdoné haber sacado a María Ester Feres de la Dirección del Trabajo, ni haber permitido que se construyeran carreteras privadas en Santiago que dividen comunas en dos partes aislando a la gente más desposeida. Eso son solo dos ejemplos. Menciono a Lagos y sus "contribuciones a la sociedad" porque creo que también seré uno de los primeros detractores de Bachelet. Su 81% de aprobación es un repelente de críticas, nadie sale bien parado si intenta criticarla, sin embargo, creo que ese 81% es precisamente un ejemplo de por qué Bachelet lo ha hecho tan mal. Bachelet ha logrado esa cifra en gran medida distanciándose de la concertación, su coalición de gobierno. Si bien no se puede negar su contribución en temas centrales para el país (infancia, protección social) lo cierto es que dejó de lado su rol de jefa de la coalición de gobierno. Dejó que los partidos y sus líderes se sacaran los ojos entre ellos, que se descolgaran militantes y dirigentes, que se hicieran primarias internas arregladas a la medida de Frei (que fue lo que originó la salida de MEO y luego su postulación por fuera). Recordemos el comienzo de su mandato, con los estudiantes en la calle y ella sin capacidad de reacción. La respuesta vino tarde y fue mediocre, creando el consejo asesor presidencial. Otro ejemplo es el tema laboral, donde no se tramitó ninguna ley relevante para los trabajadores. De hecho, Arturo Martínez, pdte. de la CUT (que tampoco es santo de mi devoción) ha señalado hace pocos días que el gobierno de Bachelet ha sido el peor de la concertación respecto a los trabajadores. En síntesis, tal como ella misma lo señaló al comienzo de su mandato, gobernó sin los partidos, trató deliberadamente de distanciarse de ellos, con las consecuencias que ahora vemos, pero muy orgullosa de su 81%.
Al evitar meterse en temas complicados, o al meterlos bajo la alfombra, Bachelet ha logrado posicionarse como una figura positiva digna de un 81% de aprobación ciudadana. Sin embargo, ha dejado una estela de problemas para el resto. La concertación se ha vuelto ingobernable, sin un eje conductor. Cada uno hace lo que quiere, privilegiando primero los intereses propios por sobre los de la coalición. A los ojos de muchos cuidadanos, incluidos militantes concertacionistas, la coalición ha perdido su rumbo, aunque por otro lado el país se encuentre en un estado relativamente saludable. A l@s bacheletistas y la propia Bachelet se les nota el orgullo por su histórico 81% de aprobación. Me pregunto si tendrán la misma cara en el cambio de mando presidencial. Sería la primera presidenta de una coalición de centro-izquierda en pasarle la banda presidencial a la derecha después de más de 50 años. Eso sí sería realmente histórico.
Por qué Navia y Bachelet en la misma historia?
Por que ambos reflejan lo que es la política en la actualidad. Son parte del mismo proceso en que la falta de convicciones y el exceso de individualismo producen como resultado una democracia de baja calidad. Aunque Navia y Bachelet están en posiciones distintas dentro del mundo político, ambos han optado por cuidarse ellos mismos más que responder a las colectividades o ideas (implícitas o explícitas) que los sustentan. Ambos están en el mismo barco: Bachelet en el extremo que aún no se hunde y Navia tratando de saltar al barco más cercano. El resto ya estamos bajo el agua.
* El autor de este blog es de los que cree que, lamentablemente, Piñera ganará las elecciones de este domingo. No es pesimista o derrotista, sino que ha tratado de ser objetivo al observar cómo Frei y la concertación no paran de equivocarse en esta segunda vuelta electoral. Ojalá el autor se equivoque.



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Me parece sin embargo que esa pasión que le pones inevitablemente llama al sentido común (casi patriótico en el buen sentido) en señalar que la política se hace con huevos y sobre temas relevantes.
Hace un balance del Gobierno que termina aún es difícil, pero como dices no será lo mismo decir gobierno de Bachelet que concertación. Yo guardo tres imágenes que espero la memoria mediática no se lleve. Las anoto por si acaso;
1) Los programas de protección social destinados a salvaguardar condiciones básicas de vida. Merecen análisis empíricos de calidad, incitan a una profunda reflexión sobre el rol "subsidiario", y dejan pensando cuan fidedignas son las "líneas de pobreza" que no reflejan la propia capacidad de las personas. Y sin embargo, me parecen necesarios y muchas veces dignificantes.
2) La desigualdad. Que no disminuyó. En todos los ámbitos, cada vez mas, "-)emocratizar algo" implica restarle poder a quienes concentran todo el control. Medios de comunicación, empresas, etc. Como dices, hacer carreteras cuando no se avanza por esa ruta es dividir mundos. Si Chile ya no tiene pobres se acerca inevitablemente a tener dos mundos que conviven funcionalmente: el del consultorio/liceo/micro/informalidad/inseguridad, y el de la clínica/particular/auto/empleo calificado/miedo
3) El desorden; tu postdata lo dice todo. Si bien es cierto los errores han permitido transparentar el caos, los egoismos, las agendas cortas, etc. Y por lo tanto inevitablemente han facilitado al menos a la molestia temporal (pedir proyectos de clase se ve complejo aún). Sin embargo, como nunca antes [ni con lavín!] habíamos "consumido" a la política como un show. Navia reproduce la práctica recurrente del ascenso meritocrático en una sociedad fragmentada; ¿Salvo por los diplomas y los amigos, acaso no tiene mucho en común con Karol Dance (spd.fotolog.com/.../...)?
Pienso que difícilmente el sello autoritario de Lagos y el paternalismo social de Bachelet hayan sido espacios de apertura a una real participación social, que es en definitiva lo que caracteriza a una democracia y menos aún las altas dosis de individualismo y falta de convicciones, que comparto con tu análisis, han caracterizado las decisiones de la política actual.
Aunque a este último punto quisiera agregarle algo adicional, la falta de convicciones sería tal si lo analizamos desde la concepción idealista de ella, sin embargo si lo pensamos desde cómo se mueven las decisiones en la política de carne y hueso, observamos que hay convencimiento en cuestiones más concretas e inmediatas que trascienden las posiciones políticas de quienes participan de ella: los intereses económicos y otros aún más narcisos, del deseo de la fama. Y es justamente en la primera donde uno podría ubicar al "destacado" politólogo y en la segunda a la "querida" jefa de Estado. Qué otra cosa pudo buscar un líder de opinión, que públicamente le ofrece su lealtad a un candidato que presenta amplias posibilidades de ganar, si no es ofrecer la influencia que ejerce sobre sus lectores a cambio de ampliar sus posibilidades de éxito económico a futuro, o qué otra cosa podría dejar más satisfecho a un jefe de estado que quedar grabado en la historia como el mejor presidente, o en este caso como el más reconocido. No es difícil detectar entonces que es justamente la búsqueda por el éxito económico y/o el del reconocimiento, el convencimiento individualista que mueve las decisiones de la política en la actualidad.
Así las cosas, si gana Piñera o gana Frei no cambia mucho el escenario respecto a la democracia actual, no creo ni que empeore ni mejore, los mismos de siempre seguirán postergados recibiendo un sobajeo en la espalda que no terminará con las condiciones de pobreza y desigualdad vergonzosa de nuestro chilito y los del otro lado continuarán luchando por acrecentar sus posiciones de éxito ya sea económico ya sea de reconocimiento.
lo de navia no me sorprende. de hecho, cualquiera tiene opciones. la mantencion a ultranza es fundamentalismo muchas veces, lo cual es peligroso. Cualquiera.
ahora bien, lo penoso es que navia haya enviado un mail a su candidato comunicandole su opcion. Es eso realmente necesario?, sera oportunismo?, buscara confusion entre sus seguidores?. es protagonismo y snobismo: basta solo leer su blog.
no me molesta el cambio de opinion, sino la falta de congruencia. pero eso es obvio.
respecto a bachelet, ha sido la unica que se ha preocupado por los derechos de la infancia, tema que ambos candidatos han dejado fuera de sus propuestas: estan enfocados en el tema tributario y en el cómo dejaran conformes a la clase empresarial, topico que logró lagos muy bien en su gobierno. Estamos bajo un sistema economico globalizado y no podemos pedir mas del estado. en este sistema republicano pseudo parlamentarista (que ojala nunca suceda en este pais, dado el nivel bajo de los parlamentarios y su falta de idoneidad y flojera), la legislacion esta en manos de los senadores. El ejecutivo -a mi parecer- tiene cada vez menos protagonismo, salvo otorgar urgencias a proyectos de ley.
la coalicion de gobierno ha cometido grandes errores en estas campañas: venden un producto, NO ideas. y en nuestro pais tan desinformado, tan ignorante, tan preocupado si un candidato es fome o no; podemos esperar algo mejor?.
publicitar nuestra opcion es -a niveles de navia- un llamado humillante a buscar algun beneficio. bachelet, lejos de la politica tradicional- al despegarse de los partidos ha logrado pavimentar el camino a MEO, quien oportunista, cual negociante, supo hacer un uen estudio de mercado de las falencias politicas.
invito a mi opinion sin tanta pasion:
cerdotopia.wordpress.com/.../...
Cuando pensamos además, que tras este 81% de aprobación, se entregará la banda presidencial a Piñera, cuando la derecha no ha sido elegida por las urnas (me da asco decir democráticametn e) desde Alessandri, es casi evidente que las diferencias entre Piñera y Frei (y Bachelet, Lagos, etc. etc), nos son demasiadas. Algunos temas concretos se agudizarían bajo un gobierno de derecha, pero la estructura la siguen defendiendo todos, hoy incluso el PC....entonces, cuando se dice "no da lo mismo quien gobierne", la respuesta es no, claro que no da lo mismo, aunque distinguir a la concertación de la derecha o a Piñera de Frei, sea como comenzar a jugar al "encuentre las 7 diferencias" en un libro para colorerar.
En todo caso el tema de fondo no es el excesivo régimen presidencialist a en el que estamos, sino la absoluta evidencia material de que el gobierno no ha necesitado, ni necesitará de la ciudadanía para su validación. Esto es, que el "pueblo" sólo cuenta como un frío, oscuro, y vacío porcentaje de aprobación que en el fondo no dice nada.
Este tema que impide ver, a mi juicio, que lo que cuenta es tener la maquinaria aceitada y engrasada para desenvolverse como un político hábil, en tanto crear al público que se necesita. De hecho el presidente lo eligen los pobres, los mal educados, los desempleados, los desvinculados, lo que no tienen salud, los que no tienen redes. Esos que perderán independiente de quien gane. esos que se han creado para ser fáciles de convencer.
El verdadero elemento central de esto es digámoslo con todas su letras es el populismo con el que los gobiernos de la concertación han "gobernado".
Esto que en los espacios locales se ha expresa con una evidencia total (ya sabemos el mal espectáculo que dan las intervenciones sociales...), en lo "general" aparece de la mano de un imaginario sostenido en signficaciones y prácticas funcionales al sistema actual, que operan sobre la base de la distinción de buenos y malos, o en una traducción mas literal, víctimas y victimarios.
Este imaginario que a fuerza de haber sido el único fundamento (por su puesto no teórico) de la concertación (que jamás ha tenido ideas ya sabemos que lo que han hecho es administrar lo que les dejó el tata...) ya hoy pierde fuerza, en la indistinción de aquella pragmática, que ha terminado por desfondar el patrimonio moral en el cual se establecía tal distinción.
Esta pragmática muy bien aprendida por el electorado porcentual... es lo que nos lleva a la permanente instalación del mal menor como esquema electoral, reproduciendo el mismo imaginario fundante e instituido de buenos y malos.
Finalmente en una sociedad demandante de intervenciones psicosociales, esto es el que dé mejor pan y circo es el mejor... desfondando todo valor que aparecía siendo soporte de la política esa que se añora... que en todo caso no creo que haya existido más que en los libros.
Lo de Navia la verdad me sorprendió, tuve que leer su blog para tratar de entender, pero las razones son increiblemente ingenuas, da como para otro post.
Sobre la Presidenta mi impresión es que ha sido relativamente exitosa, sin salirse del marco ideológico de la Concertación y en realidad de su programa de Gobierno. Tal vez uno de los grandes temas pendientes fue la realización de un gobierno cuidadano, el cual probablemente era ajeno a las prácticas cupulares de la Concertación que ya en el tiempo de la campaña de Bachelet esta el diagnóstico que había abandonado sus bases (los ciudadanos, sus electores, etc.)
Seguramente quedaron muchos temas pendientes, Polanyi anuncia algunos, seguramente sea bienvenido un análisis al respecto. El tema de DD.HH. contrariamente a lo que se habría pensado tuvo un tratamiento muy lejano. El Instituto de DD.HH. ha tardado hasta hoy, no ha habido una buena relación con las agrupaciones (la Presidenta nunca los y las ha recibido en la Moneda nada menos), no se ha incorporado una visión de futuro sobre los DD.HH., etc.
De la derecha no se podría agregar mucho. Solo hace un año la aprobación de la oposición era bajísima, porque basicamente no hacían nada salvo reaccionar frente a alguna denuncia que hacía algún programa de tv sobre alguna forma de corrupción o denuncia.
Sin embargo ahora nos vemos frente a la posibilidad real que la derecha retoma el poder, culmine con tener el poder en todos los ámbitos (económico, comunicacional, estatal), frente al más temible peor contendor que podía encontrar la Concertación.
El programa de Piñera es bastante claro. Reducción del tamaño del Estado, "profundizar la libre competencia en todos los mercados", privatización de las empresas públicas, reducción del gasto fiscal, promoción del "espíritu emprendedor" como eje de la educación, "plan araucanía" para normalizar a las comunidades indígenas a la cultura occidental, promoción del intervencionism o en materia de "política internacional", y obviamente mayor vulnerabilidad laboral "contrato simplificado".
scribd.com/.../...
Si después de leer el programa de Piñera uno sigue creyendo que Piñera y Frei son lo mismo, francamente no lo entiendo.
La izquierda o el "progresismo" no pueden depender de una elección para activarse y pretender desde allí lograr sus objetivos de transformación. Menos auspicioso parece contar siempre con un candidato que obtiene 5% de la votación y nos alegramos porque obtiene 6%. Hay mucho trabajo que realizar en terreno, con las comunidades, con los dirigentes, el clientelismo en los municipios es una gran lucha pendiente (sino veamos el caso de Ñuñoa).
Se puede ser disidencia a la Concertación, pero no por eso empujar a Chile a un gobierno de derecha. Así lo han entendido amplios sectores de la izquierda. Debemos volver a nuestros territorios, la tarea no culmina el 17 de enero.
Un elemento que es fundamental considerar es la propuesta que plantea Piñera sobre el "emprendimiento"....¿Acaso no es lo mejor en un mundo donde el trabajo dura tan poco, donde hay tanta información?
El mundo no es como ayer, donde conseguir trabajo era parte del Estado (o algo similar)...hoy depende de cada uno. Es cosa de ver la Bolsa de esta pagina web, donde cada uno da su opción y otro, libremente, lo toma o lo deja.
Navia es un tipo que puede decir lo que quiera y es tan válido como mencionar que el Comunismo necesita una doctrina clara.
¿O tal vez no?
Ya no hay certezas, no hay decretos, sólo lo que cada uno piense es lo correcto para cada uno.
¿Acaso los voluntariados no tienen un poco de ego narciso?
Nadie sabe para quien trabaja, sólo hay que hacerlo lo mejor posible, sin dar tanta explicación. Las ideologías potentes y existencialista s están en retirada, algo que me duele, pero ya no hay mucho que hacer, más que buscar una manera de protestar contra el sistema sin poner bombas ni salir en fotos vendidas al mejor postor.
Yo opto por una molotov de ideas, no de bencina.
Mañana vendrá un presidente y tendrá que pensar en todos por todos, no sólo por su ego o su interés económico....aunque aveces creo que eso es una utopía.
El problema de la visión de libertad es de pensar en lo de cada uno como un libertinaje o una conducta amoral, en vez de hacerse cargo de las consecuencias de los actos de cada uno y de cada agrupación.
Si cada persona o grupo de personas aporta su oportunidad de dar trabajo y cada uno decide si lo toma o no, no entiendo el por qué lo tomas como una confusión de conceptos.
Nunca lo ví de esa manera, sólo digo que esta Bolsa Cheung es el prototipo de Libertad Ideal a mi parecer, no del Estado paternalista ni del Mercado chupasangre.
El sistema moderno se jacta de hablar de libertad y no creo que sea así.
Nunca hablé de Individualismo, sólo de Libertad de elegir, Libertad de dar, Libertad de recibir.
No confundir Individualismo con Individuación: Cada uno elige su camino, su Sentido de Vida, Su Libertad de acción y con quien lo hará y en quien confiará.
Y por eso escribimos acá libremente, sin temer dar nombres o apodos. Es la Libertad de cada uno y la Libertad de los demás en cómo aceptarlo.
Un abrazo y sigamos con el debate....
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