Por estos días, en que la mitad de Santiago anda corriendo buscando una muñeca gigante, que dicho sea de paso, modifica la circulación de las calles, altera y destruye partes de la ciudad para su espectáculo, cabe reflexionar en torno a la vieja y efectiva forma de dominación: el Pan y el Circo.
Escribía Luis Emilio Recabarren, al celebrarse en 1910 el centenario de la independencia de Chile: “Nosotros, que desde hace tiempo ya estamos convencidos que nada tenemos que ver con esta fecha que se llama el aniversario de la independencia nacional, creemos necesario indicar al pueblo el verdadero significado de esta fecha, que en nuestro concepto sólo tienen razón de conmemorarla los burgueses, porque ellos, sublevados en 1810 contra la corona de España, conquistaron esta patria para gozarla ellos y para aprovecharse de todas las ventajas que la independencia les proporcionaba; pero el pueblo, la clase trabajadora, que siempre ha vivido en la miseria, nada, pero absolutamente nada gana ni ha ganado con la independencia de este suelo de la dominación española” (Recabarren, conferencia dictada en Rengo en 1910).
Si hay un autor que resulta interesante a la hora de analizar el estado de nuestra sociedad a las puertas del bicentenario de la independencia, ese es Recabarren, claro, con su agudo análisis de la sociedad de su época se preguntaba acerca del progreso real de las capas explotadas de la sociedad, los gañanes, los campesinos, la clase trabajadora en general en cien años de vida independiente. Aquel cuestionamiento resulta vital realizarlo hoy, transcurridos ya doscientos años de aquel 1810, en que las celebraciones se multiplican, las figuras de nuestra fauna política sacan el corazón patriota al enumerar los progresos que como nación se ha logrado en estos doscientos años. ¿Realmente se ha progresado? O mejor dicho ¿Quiénes han progresado?, al igual que hacia 1910, la respuesta parece darla el mismo Recabarren: los burgueses, el empresariado, la misma clase que por doscientos años ha mantenido el poder (alternando de vez en cuando sus apellidos). ¿Y el bajo pueblo? “La construcción de la Nación requería de un boato festivo que ensalzase a los constructores de la patria y fijase un nuevo calendario que recordara sus actos heroicos y fundacionales” (Godoy, 2010) y es que la fiesta era un vehículo de imposición y penetración visual, cuyo discurso había resultado eficiente. Y nada importó que durante el Cabildo los sectores populares quedaran totalmente marginados de participación, ya que en el solo participaron los vecinos de la primera nobleza(Barros Arana, 2002) ya que cien años más tarde serían incluidos en las celebraciones de la patria, y al igual que hoy, con escasísimos progresos en la condición de vida se entregaban a la celebración impuesta por las clases dominantes, tomando el pan y disfrutando del circo que les montaban y que montan hasta nuestros días los patricios de nuestra querida Roma chilensis.
Cristian Gutiérrez Tapia Lic. En Historia y Cs. Sociales



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Comentarios
Estoy bastante chato de las "lecturas renovadas" que hace la izquierda. Me recuerdan la penosa escritura de autores que por mí mejor se dedicaran de lleno al alcoholismo: "La sombra de lo que pudimos ser". Al menos para esa enfermedad tenemos cura.
La casa se cae a pedazos y no puede ser que la explicación sea ¿que "el ploretariado" ha sido explotado?.
Podríamos seguir (horas!) hablando de la nula comprensión de la función del Estado, del evidente desarrollo del capitalismo, de si hoy la perspectiva de clase es efectivamente la mejor óptica para analizar los fenómenos sociales. Ojalá alguien venga a defenderla con argumentos ¿no?
Lo siento pero siempre me han resultado tan absurdos los análisis que explican error tras error propio diciendo que "hay un efecto ideológico que impide a las grandes masas verse explotadas". Yo creo que entre las opciones presidenciales actuales (la cara visible de la evolución del capitalismo en Chile por estos días) la opción que ha tomado el padrón electoral es de completo racional. Es tristemente racional.
Bueno, esto resulta mucho mejor dicutirlo mirandose a la cara con una cerveza de por medio. hay muchas cosas que decir y siempre la mente va más rápida que las letras que se puedan teclear..
Cristian G
Por lo mismo, la idea de explotación o dominación que se define justamente por un ejercicio (una fuerza) entre dos agentes hoy parece ya no ser tan práctico, o al menos [y aquí podemos tener punto de acuerdo] los actores ya no se corresponden con los códigos de antaño. La miseria continúa, bajo otras máscaras, por cierto.
Mi crítica a tu texto no intenta poner en duda esa relación, lo que intentaba decir es que no hay que insistir en códigos para interpretrarla que ya han fracasado.
Un abrazo y gracias por replicar con altura de miras. Es justamente la idea!
Antes, cumplía el objetivo de dejar contenta a la gente a pesar de la miseria en la que vivían. Y la organizaban los señores que sustentaban esa miseria.
Hoy, no hay esa miseria de los años 1910. NO LA HAY como en aquella época. Obviamente, nunca puede llegarse a cero, pero no existe aquella miseria de principios de siglo. Además, claramente no la organizan los señores. Está organizada por gente del arte (Desde una ministra que es actriz hasta colaboradores-artistas callejeros). Es una fiesta organizada por sectores de la CIUDADANÍA, no por las élites. Es para la Ciudadanía, para incorporarla, no para dejarla feliz de forma vacía y fugazmente.
Por lo tanto, no hay una realidad atroz que deba ser sublimada a través de la fiesta. Hoy, lo que hay es una fiesta ciudadana como hace tiempo no había, en la cual la familia y todo Santiago se hacen dueños de la ciudad, de aquella ciudad que siempre les ha pertenecido, pero que por diferentes circunstancias ha dejado de sentirse como propia.
En conclusión, el argumento de que la Pequeña Gigante es sólo Pan y Circo, es un argumento poco válido para las condiciones de vida de actual sociedad chilena.
bastante bueno el texto, justo estaba rebizando algo de Gramsci que habla sobre la cultura. Dice Gramsci que todo bloque histórico, todo orden constituido tiene sus puntos de fuerza NO SOLO en la violencia de la clase dominante o en la capacidad coercitiva del aparato estatal, sino tambien en LA ADHESIÓN DE LOS GOBERNADOS a la concepcion del mundo propia de la clase dominante. A traves de una serie de vulgarizaciones suecesivas, la filosofia de la clase dominante se ha convertido en sentido comun: es decir se ha convertido en la filosofia de las masaS, que aceptan la moral, las costumbres, las reglas institucionaliz adas en la sociedad en que vive.
bueno aca un breve aporte que ayuda a fundamentar en algo la vision del pan y del circo para el pueblo... de todas formas me parece lógico lo dice cristobal de que no es para tanto ya que igual hay que estar contextualizado a la realidad actual, sin embargo la enajenacion y la anesticia que pone este tipo de cultura en la masa ciudadana es una forma de objetivacion cultural que niega la real participacion y el desarrollo de la cultura artistica local o por ultimo el desarrollo de la cultura del ciudadano...el cual siempre va a ser un mero espectador y no un productor de cultura...
por otro lado el aporte cultural de aquella muñeca y su tio que en realidad es un bonito espectáculo tambien tiene un saldo negativo que esta presente en la enorme cantidad de basura acomulada frente a la moneda...por eso es pan y circo ...por ke la gente no es conciente de la cultura de mañana...para la masa es solo un espectaculo de un dia...
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