Luego de haber estado apoyando con la difusión de información relevante en torno a la catástrofe desde esta plataforma web, y haber establecido contacto con la cruz roja y algunas organizaciones de voluntarios, como comunitarios decidimos partir a terreno con objeto de identificar las necesidades de las comunidades afectadas, conocer la organización de los equipos en terreno y generar coordinaciones con ellos, así como con las redes sociales locales. Ello nos permitiría evaluar cómo podemos apoyar en terreno y diseñar un plan de acción, que es en lo que nos encontramos en la actualidad.
Es así que el lunes por la mañana, parte del equipo partimos a la sexta región, ya que de acuerdo a lo que hemos detectado, ha sido una de las zonas menos consideradas y más desprotegida luego de la catástrofe, probablemente por el menor compromiso del daño en comparación con la séptima y la octava región.
Hacia la provincia de Cardenal Caro, ubicada en el borde costero de la región, nos dirigimos el primer día. Llegamos a Cardonal de Panilonco, una pequeña localidad rural alejada de la costa, a conversar con una de las familias del sector, quienes nos relataron el impacto que ha tenido el terremoto para sus habitantes, los que más que encontrarse afectados por las grietas en algunas de sus casas de adobe, mostraron preocupación por la organización del sistema educacional de la zona, el que despierta amplio temor en la mayoría de las familias.
En cuanto a las grietas y derrumbes, han recibido la visita municipal en sólo una ocasión para inspeccionar las viviendas de adobe, en ausencia de un experto en estructuras y de respuestas satisfactorias para los afectados en términos de entregar orden de demolición o reparación, lo que da señales de que en lo pronto no tendrán un apoyo oficial para sus viviendas. Respecto al tema educativo, nos contaron que como pueblo pequeño y aislado, la educación básica se imparte en la zona sólo hasta 6º básico, teniendo que enviar a los niños a terminar sus estudios al internado de Pichilemu. Si bien la demanda por impartir al menos la educación básica completa en Cardonal no surge en estos días, hoy cobra mayor fuerza en la medida en que enviar a sus hijos a Pichilemu, despierta el temor latente de que un nuevo tsunami pueda azotar dichas tierras costeras.
Al conversar con uno de los profesores de la enseñanza básica de Cardonal queda en evidencia el efecto ganancial en la decisión de postergar hasta el infinito la posibilidad de impartir la básica completa en el sector (se perderían las subvenciones del internado si eliminan el séptimo y octavo de éste), a pesar de existir las instalaciones físicas y la disposición del profesorado rural para apoyar la demanda de los habitantes.
Una de las líneas de acción que consideramos pertinente en este contexto ha sido favorecer la organización de la comunidad y la vinculación de ella con los actores locales vinculados a sus problemáticas. Más aún cuando cuentan con algunos recursos a su favor como una sede social, abandonada con el pasar de los años y el apoyo de los profesores rurales. Así mismo, la unificación de sus demandas y el fortalecimiento de su organización, les darían capacidad de tomar decisiones en conjunto y levantar la voz frente a sus necesidades.
Luego de ello, partimos al Alto Colorado, tierras rurales de la forestal Nilahue, donde habitan 8 familias en casas de adobe fuertemente impactadas por el terremoto, las que aún no han sido evaluadas ni por los dueños de la forestal, ni por los organismos municipales encargados. La preocupación de la población frente a la posibilidad de un derrumbe y la constatación de los conmovedores y apabulladores daños estructurales, ante los que no se requería ser experto para detectarlos, nos llevó más tarde a consultarle al administrador municipal de Pichilemu respecto a la ausencia de una visita técnica al lugar. Una de las problemáticas planteadas en dicha reunión, fue que el municipio señala encontrarse impedido para responder de alguna manera al tema de las viviendas del sector, por cuanto el terreno es privado.
Sin embargo, luego de discutir un buen rato en torno a las condiciones de dichas familias, coincidimos en la necesidad de inspeccionar esas viviendas a fin de dar al menos una orden de demolición, que sí es competencia municipal y responde a lo esperado por sus habitantes, con objeto de obtener una respuesta por parte de la forestal en términos de reconstrucción.
Hay que mencionar que la mayoría de esas familias ha obtenido hace años subsidio habitacional por lo que sus casas se encuentran en Cardonal de Panilonco, localidad retirada del Alto Colorado y donde la locomoción escasea, sin embargo, han habitado por más de 15 años en las tierras de Nilahue por lo que pensar en regresar a sus casas en Cardonal pesa como un destierro.
Aquí, compartimos que las líneas de trabajo debieran orientarse al contexto de inquilinaje en que se insertan, por ello el fortalecimiento de la organización de la comunidad, especialmente a través de la sindicalización se presenta como una necesidad central, no sólo para enfrentar la emergencia actual sino también sus condiciones laborales y de vida futuras. Al mismo tiempo pensamos que requieren mayor información respecto a sus derechos tanto laborales como sociales, por lo que la articulación con la red social local estimamos imprescindible.
Más tarde nos dirigimos hacia el sector costero del Alto Colorado donde se encuentran los pescadores de la zona, quienes se vieron tristemente afectados tanto por la pérdida de sus viviendas “rucas” como por sus herramientas de trabajo, con las que se dedican a la pesca y a la recolección de algas. Los pescadores de este sector pertenecen todos a la misma familia y se encuentran organizados, sin embargo ello no basta para levantarse de sus pérdidas. La respuesta municipal por su parte no ha sido la más asertiva, en primer lugar señalan que no pueden resolver el tema de sus viviendas porque sus rucas se encuentran en terreno de la gobernación marítima, y porque municipalmente estiman que la casa de sus padres ubicada en Pichilemu, constituiría su vivienda oficial. Por otra parte, en la muni nos explican que frente a la inmediatez de la emergencia, el área del fomento productivo ocupa recién el tercer lugar entre sus prioridades, por lo que el apoyo al levantamiento económico de ellos no está considerado.
Por su parte, los pescadores de la zona de Pichilemu que contaban con barcos de pesca se encuentran paralizados, puesto que perdieron todos éstos así como sus herramientas de trabajo. Si bien se encuentran sindicalizados estos pescadores, probablemente requieren de establecer coordinaciones conjuntas, entre grupos de pescadores de la región, a fin de pensar cómo recuperar lo perdido, ya sea a través del apoyo público-privado o de proyectos concursables. En este sentido, la promoción de articulación y la gestión de recursos se convierte en una de las líneas de acción necesarias a desarrollar.
Finalmente al tercer día, partimos hacia la provincia de Colchagua, particularmente a la comuna de Pumanque donde la devastación es impresionante. La mayoría de las casas de adobe las encontramos por el suelo y en los mejores casos con serias grietas atravesando sus fachadas. La población presenta niveles de temor paralizantes, no logrando elaborar como problemática de salud sus bloqueos emocionales e incertidumbres frente a una nueva catástrofe, de acuerdo a lo que nos reportó la encargada de salud de la posta mientras establecíamos coordinaciones de trabajo. Si bien, el trabajo de levantamiento de escombros avanza significativamente a través de la iniciativa local y el apoyo del equipo de Arriba Chile, así como también la ayuda en entrega de ropa y alimentos, los recursos de los equipos de trabajo de la zona se ven superados para abordar un área alternativa a ellas.
En esta comuna nos orientamos a dialogar y coordinarnos con los equipos de trabajo en la zona, tanto del área de la salud como del departamento social del municipio, principalmente porque en el sector casi no existen las organizaciones sociales, ni prácticas de trabajo comunitario. No obstante, con dichos equipos encontramos anchas puertas para coordinar un trabajo conjunto, en la medida en que evidencian la necesidad de abrir un espacio de salud mental comunitaria, así como desarrollar actividades que permitan tanto contener, como desarrollar estrategias para enfrentar la emergencia a nivel social, áreas en las que reconocen no tener capacidad humana para abordar.
Este breve viaje nos permitió identificar una serie de necesidades y dificultades de la población en áreas muy diversas y especialmente en el ámbito comunitario que es desde donde podemos entrar a cumplir algún rol, así como también nos entregó las luces desde dónde focalizar inicialmente un plan de trabajo, entre ellas la necesidad aún de equipos de evaluación estructural de viviendas; la requerida atención al temor poblacional frente a la catástrofe y en ello la necesidad de contar con espacios de contención emocional, y herramientas para el manejo de crisis; la ausencia de estrategias para enfrentar los efectos de la emergencia por un lado a nivel de salud mental comunitaria, y por otro de organización y articulación entre las organizaciones sociales; la necesidad a su vez de establecer coordinaciones entre los distintos ejes de acción, a fin de cubrir los diversos focos de intervención evitando la duplicidad de esfuerzos y trabajos.
En esto último, cabe comentarles el exceso de recursos en ciertos momentos y la ausencia de los mismos en otros, lo que responde a la limitada coordinación aún de la catástrofe. En la posta de Pumanque el fin de semana llegaron 30 médicos, los que desbordaron la oferta de salud, cuando durante la semana no hay más que un médico en muchas ocasiones. Así mismo, la cantidad de ropa era tal que había dejado de distribuirse en ciertos sectores, sin embargo, la falta de recursos humanos para cubrir la distribución de alimentos en otros resultaba una necesidad.
En este sentido, en el interés de desarrollar un plan de trabajo con la solidez y seriedad necesaria para colaborar en la emergencia, creemos necesario llamra a la coordinación con los diversos equipos de trabajo que se encuentran en terreno, actuando con autonomía pero en red. La pérdida de este norte nos llevará a que la entrega oportuna de apoyo sea difusa, atropellada y tardía, lo que afectará sin duda la óptima recuperación de los sectores más aislados e incomunicados.



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Comentarios
(Sofía si esto no les llega a tus amigos, reenvíaselo, por fa!!!)
Tengo algunos comentarios que hacer, ojalá les sirvan:
1. Respecto a la situación de los niños de Cardonal: Los motivos para proveer educación a los niños de 7º y 8º básico en Pichilemu, no son tan simples como la subvención. Y educarlos en Cardonal tampoco lo es. La nueva ley de educación, en la práctica, termina con la Educación Básica hasta 8º y la baja hasta 6º básico (aunque la educación obligatoria aumenta desde 8º hasta IVº medio). Ello implica, entre otras cosas, que a partir de 7º básico los profesores deben ser especialistas y no generalistas (no basta con ser profesor de educación básica sino que hay que haber estudiado pedagogía en matemáticas, lenguaje, etc) . Esto quiere decir que, muy probablemente, el o los profesores que hay en Cardonal POR LEY no pueden hacerles clases a los alumnos de 7º y 8º. Entonces, veo dificil que el Ministerio o la Municipalidad en cualquiera de sus instancias los ayude en el corto plazo a que los alumnos se queden estudiando en Cardonal. Eso implicaría traer profesores para cada subsector....
Dándole vueltas pienso que lo más lógico sería ayudar a los padres a tomar una decisión responsable e informada: los niños pueden entrar tarde al año escolar (un par de semanas), pueden perder el año escolar y quedarse en Cardonal o pueden irse lo antes posible a estudiar a Pichilemu. Cada opción tiene sus pros y sus contras. En Pichilemu (supongo) los niños tienen comida y resguardo asegurado, pero debe ser difícil separarse. Atrasarse en el año, requerirá esfuerzos adicionales de apoyo escolar para no repetir (quizás pueden organizar algun tipo de apoyo escolar de parte de los profesores de Cardonal o bien que les "pasen la materia" inicial). Perder el año, significa atrasarse en terminar el colegio, una boca más que alimentar pero un par de manos extras para ayudar y tenerlos cerca. Quizás otra cosa que podría hacerse para ayudar, sería organizar una manera de visitarlos o de traerlos más seguido que de costumbre.
Creo que habría que saber cuáles son los verdaderos motivos por lo que no quieren mandarlos. Me inclino a pensar que se trata de pura emoción: miedo, no tener ganas de separarse, etc. Con los días estas emociones se irán atemperando. Un nuevo maremoto es MUY improbable, deberían tener esa certeza, y por lo tanto, cada familia tomar una decisión responsablement e.
Creo que todavía se podría averiguar algo en la DAEM o en la DEPROV, pero no creo que la solución sea que el profesor de Cardonal les haga clases...
2. Respecto a los pobladores de Pumanque: Sobretodo a su apreciación de que La población presenta niveles de temor paralizantes, no logrando elaborar como problemática de salud sus bloqueos emocionales e incertidumbres frente a una nueva catástrofe. Dos comentarios: 1) cuidado con psipatologizar a las personas. Les mando un documento que me parece bueno para asistir desde el punto de vista psicosocial (incluso hacer diagnósticos, derivaciones, etc.) En él se asegura que la mayor parte de la población después de una catástrofe no desarrolla trastornos psicopatológico s. 2) Para estas personas y para otras que se encuentren que están emocionalmente mal, creo que una cosa importante es reanudar o bien crear rutinas lo más "normales" posibles. Y otra cosa positiva es crear instancias de expresión y contención emocional, tanto como de "relajación".
En esto de las instancias de expresión y relajación, aunque les parezca absurdo, las cosas más simples se pueden hacer para "elevar la propia vibración". Esto de "vibrar más alto", aunque suene "eshotérico" o "mishtico", es sinónimo de bienestar psicológico, autosanación, tranquilidad y conexión con los propios recursos . No hay que saber hacer yoga, ni saber meditar, ni saber mantras. Cuatro cosas se pueden hacer con adultos y con niños que son muy simples:
1) CANTAR: cantar funciona en toooooodas las culturas, en toooodos los idiomas, desde hace siglos. Recuerden el dicho "Quien canta sus males espanta". Funciona por razones biológicas, no solo espirituales: eleva y estabiliza la oxigenación y junto al paladar hace vibrar las glándulas pituitaria e hipófisis. El pánico y la angustia son biológicamente lo contrario al estado que provoca el canto. Sugiero, entonces, llevar guitarras y ponerse a cantar. ¡Cualquier cosa! Boleros, cuecas, rancheras, folclore... Puede comenzar bajito y terminar a todo pulmón.
2) MOVER EL CUERPO: no es necesario hacer ejercicio, se pueden bailar unas cuecas, hacer carreras de sacos, girar en el lugar, extender los brazos hacia el cielo, hacer sentadillas. Cualquier movimiento sirve (por motivos similares a los anteriores).
3) REIR: si no se atreven a contar chistes o llevar una película cómica, sugiero hacer la "meditación de la risa". Consiste simplemente en eso: Reirse. Una persona guia la actividad y da la instrucción de reirse. Es obligatorio reirse ¡hay que fingirlo! pero con mucho énfasis, a carcajadas, con las manos en la guata y echarse a reir de espaldas en el suelo JUA JUA JUA!! verán que muy pronto la risa fingida se transforma en risa verdadera. Y el diafragma hace el mismo trabajo que se hace en muchas meditaciones del yoga. Después de 5 minutos de reirse a carcajadas quedarán como una seda.
4) Hacer una lista de "bendiciones": esto es escribir en un papel 10 cosas por las que uno se siente agradecido y leerlas todas las mañanas o todas las noches. Si es posible escribir otras 10 cosas al cabo de unos días. El sentimiento de agradecimiento es según Martin Seligman, clave en los estados y personas felices. La lista puede ser de cosas profundas o simples: me siento agradecido por el amor de mis hijos, me siento agradecido porque estoy vivo, me siento agardecido porque pude ayudar a mi vecino a remover sus escombros, me siento agradecido de tener un perro, me siento agradecido porque existe el pastel de choclo que me gusta tanto!!! en fin... cualquier cosa por la sentirnos bendecidos...
Estas 4 simples actividades pueden hacer una diferencia en el estado emocional de las personas.
3. Respecto a los pescadores de Alto Colorado que perdieron su medio de trabajo. Los pescadores, tradicionalment e han sido gente organizada y solidaria (los recuerdo en masivas manifestaciones en Valparaíso por la ley de pesca). ¿habrá alguna manera de contactarse con los pescadores de San Antonio, de Los Vilos, de Tongoy... y pedirles algunas herramientas y botes prestados o a consesión? Por unos meses, mientras ellos evalúan otras alternativas o llega otra ayuda.
Eso se me ocurre por ahora.
Tengo muchos documentos para la intervención en situaciones de emergencia y catástrofe. Los voy a subir a los "documentos" de Comunitarios.cl. Aquí adjunto uno cortito, muy bueno, en castellano, hecho por chilenos.
saludos a todos y mucha suerte!!
Macarena Domínguez
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